
Normalmente, cuando uno se lesiona, ciertas proteínas se activan y viajan al sitio de la lesión para ayudar a detener el sangrado. Sin embargo, en las personas con coagulación intravascular diseminada, estas proteínas están anormalmente activas. Pequeños coágulos de sangre se forman en todo el cuerpo y, con el tiempo, las proteínas de la coagulación se "agotan" y no están disponibles durante los momentos de lesiones reales.
El trastorno puede provocar coágulos o, con mayor frecuencia, sangrado, el cual puede ser grave.
Los factores de riesgo para la CID abarcan:
- Reacción a transfusión de sangre.
- Cáncer, incluyendo leucemia .
- Infección en la sangre por bacterias u hongos.
- Complicaciones del embarazo (como retención de placenta después del parto).
- Cirugía o anestesia recientes.
- Sepsis.
- Enfermedad hepática grave.
- Lesión tisular grave (como en quemaduras y traumatismo craneal).
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